El verano ya esta aquí!!!

El verano es una época especial, donde rompemos un poco con la rutina de alimentación y ejercicio. Pero esto no debe suponer una pérdida en nuestros hábitos saludables. Aunque no hagamos lo de siempre, podemos seguir unas pautas para llevar un buen verano.

Como siempre, debemos basarnos en los tres pilares fundamentales: alimentación, ejercicio y descanso. Teniendo en cuenta esto, podemos añadir algunos puntos básicos más de verano: protección frente al sol y prevención en la piscina y playa. Aquí van algunos consejos para un verano saludable:

Comer y beber mejor este verano:
Agua y frutas de verano, la hidratación perfecta! La botella de agua no debe faltar nunca de nuestro lado. El calor hace que perdamos mucho líquido aún sin darnos cuenta, por lo que se hace necesario insistir más en una buena hidratación. La fruta de verano como la sandía o el melón son ricas en agua, por lo que también son un complemento a la hidratación (incluso mejor porque suman minerales y vitaminas). Puedes hacer zumos naturales para «beberte la fruta».

Sopas frías y ensaladas, una buena base de tu alimentación veraniega: los alimentos frescos son los más apetecibles en verano, justo coinciden con los que son considerados más saludables: frutas, verduras y platos como las sopas frías y ensaladas.

Ejercicio diario, aunque sean 15 minutos: es normal que en vacaciones no hagamos tanto ejercicio como estemos acostumbrados, pero lo importante es que no nos desenganchemos del todo.

La piscina puede ser tu gimnasio de verano: ya que en verano estamos más en contacto con el agua, aprovechemos la piscina o la playa para hacer ejercicio. Y no solo hablamos de nadar, en la piscina o la playa podemos hacer ejercicios de fuerza, incluso correr.

Secuencias de yoga más tranquilas: si practicas yoga puedes seguir disfrutando en verano. Intenta dejar a un lado las secuencias vigorosas y centrarte más en la respiración profunda. Amplía las posturas de suelo y mantente presente en la lentitud y profundidad en cada asana.

La protección solar es imprescindible: debemos elegir un tipo de crema acorde a nuestro tipo de piel, echárnosla 30 minutos antes de la exposición al sol y repetir cada hora u hora y media. Si vamos a hacer ejercicio bajo el sol, también tendremos en cuenta la protección solar. Protegernos de la radiación solar también es salud, no lo olvides.

Intenta descansar sin horarios ni alarmas: cuando trabajamos, solemos utilizar alarmas para despertarnos. Esto muchas veces hace que nuestro descanso no sea del todo bueno al no respetar las fases del sueño. Siempre que puedas, duerme sin horarios ni alarmas, con el paso de los días verás que hay ciertas horas o momentos donde te despiertas más descansado. Aprovecha las vacaciones para escuchar a tu cuerpo y ver cómo descansa mejor.

Estas son sólo algunas pautas sencillas a seguir. Si vas a la playa conecta con la sensación del calor en tu rostro, del viento, del sonido del mar, las gaviotas, los niños riendo… Para mí el yoga es una filosofía de vida, va conmigo a todas partes. Habitar mi piel, celebrar la vida, amar con profundidad los instantes al aire libre… eso es lo que experimento yo cuando me siento realmente conectada conmigo misma (no siempre lo consigo, pero en eso consiste este modo de vida).

Establece como intención para los próximos meses la escucha, cómo puedes conectar con tu instinto y establecer una relación contigo mismo que te indique la manera en la que sentir y adaptar tu yoga día a día, momento a momento. Flexibiliza tu mente y tu práctica.

Y tú, ¿qué plan sigues en verano? ¿Tienes algún truco para mantener la rutina y el contacto contigo misma/o. Cuéntamelo en los comentarios, seguro que es muy interesante.
Feliz verano!!! Ah! Y no te olvides de un buen libro!!!
Namasté.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.